Otitis media: aguda, recurrente y con líquido (secretora)
La otitis media es una de las consultas más frecuentes del oído, sobre todo en niños. Bajo ese nombre se agrupan varios cuadros distintos —agudo, recurrente, persistente y con líquido (secretor)—, cada uno con su manejo. Entenderlos ayuda a saber cuándo basta con tratamiento médico y cuándo se necesita algo más.
Otitis media aguda
Se manifiesta con otalgia (dolor de oído), fiebre y tímpano congestivo. Cuando los síntomas son severos —dolor intenso, fiebre alta o signos de infección sistémica—, hay líquido persistente que no se resuelve, riesgo alto de complicaciones (niños menores de 2 años o pacientes inmunocomprometidos) o no hay respuesta a los antibióticos, puede indicarse una miringocentesis: la punción del tímpano para drenar el líquido del oído medio. Este procedimiento alivia de inmediato la presión y el dolor, y además permite obtener una muestra para cultivo e identificar el germen causante.
Otitis media persistente y recurrente
Desde el punto de vista microbiológico se habla de recaída o persistencia cuando el microorganismo responsable es el mismo en dos episodios, y de recurrencia cuando son distintos. La recaída por H. influenzae aparece en las dos primeras semanas, mientras que la de S. pneumoniae puede darse en cualquier momento. Por eso, cualquier nuevo episodio dentro del primer mes tras el tratamiento —sobre todo en los primeros 15 días— debe considerarse parte del mismo evento y no un episodio nuevo.
La otitis media recurrente se define como tres cuadros de otitis media aguda (fiebre, otalgia y tímpanos congestivos) en seis meses, o cuatro en un año. Es importante reconocerla porque ya no basta el tratamiento médico conservador: suele requerir un abordaje quirúrgico con colocación de tubos de ventilación, por la posibilidad de infección por biofilms u otras enfermedades sistémicas.
Otitis media secretora (con líquido)
La otitis media secretora —u otitis con efusión— se relaciona estrechamente con la nariz y los senos. La inflamación de la mucosa nasal o sinusal obstruye la trompa de Eustaquio, impide la ventilación del oído medio y favorece la acumulación de líquido. Se expresa con sensación de oído tapado, pérdida auditiva leve y acúfeno, y en niños puede provocar retraso en el desarrollo del lenguaje si es crónica. En casos leves se observa —cerca del 80% se resuelve espontáneamente en 3 meses— y se recurre a la cirugía (miringotomía con tubos de ventilación) si persiste más de 3 meses o hay hipoacusia significativa. El tratamiento suele combinarse con corticoides nasales y, si hay alergia, antihistamínicos, para descongestionar la trompa.
Comparte, además, factores de riesgo con la sinusitis: las alergias respiratorias, las infecciones virales que dañan la mucosa y alteran la función ciliar, y —en los niños— las adenoides agrandadas, que bloquean la nasofaringe y comprimen la trompa. Por eso el enfoque terapéutico suele ser integral y aborda las dos condiciones a la vez: descongestionar la trompa de Eustaquio, tratar la sinusitis de fondo cuando existe (con lavados nasales y antibióticos si es bacteriana) y manejar la otitis secretora según su evolución. En los niños esta asociación es especialmente frecuente por la inmadurez anatómica de la trompa, lo que explica por qué las otitis con líquido son tan comunes en la infancia.
Presión y altura: barotrauma y aero-otitis
Los cambios bruscos de presión —el ascenso y descenso en avión, el buceo, la cámara hiperbárica, las explosiones cercanas, los ascensores de edificios muy altos o los viajes a la sierra— pueden causar barotrauma ótico. Lo favorecen la rinitis alérgica, la sinusitis, el resfriado, una otitis media previa o incluso dormir durante el viaje, y entre sus posibles complicaciones están la sordera súbita y el tinnitus crónico, de ahí la importancia de prevenirlo. Para aliviar la presión ayudan maniobras como respirar con la boca abierta, bostezar, masticar chicle o tragar, y la maniobra de Valsalva (cerrar nariz y boca y soplar suavemente); si además hay que seguir exponiéndose a cambios de presión, puede plantearse una miringotomía con tubo de ventilación. La aero-otitis produce sensación de oído tapado por incompetencia de la trompa de Eustaquio; conviene no exponerse a cambios de presión estando resfriado o congestionado, y si la molestia persiste más de 24 horas tras el evento, hay que acudir al especialista.
Señales de alarma
La otitis externa maligna merece atención especial: es una infección grave que se origina en el conducto auditivo externo, habitualmente en adultos mayores diabéticos descompensados u otros pacientes inmunosuprimidos, causada por Pseudomonas aeruginosa, que produce una osteomielitis de la base del cráneo y compromete pares craneales. Requiere tratamiento endovenoso intensivo y prolongado. En su estudio, la tomografía computarizada de alta resolución del hueso temporal es clave para evaluar el patrón de propagación de la infección y el compromiso del tejido blando y óseo, incluidas estructuras como la grasa retrocondílea, la fosa temporal, el espacio masticador, la articulación temporomandibular o el nervio facial; el alta, sin embargo, se determina con la gammagrafía con Galio-67. En niños menores de 2 años, el síndrome otitis-conjuntivitis (otitis media aguda que aparece días después de una conjuntivitis purulenta) suele deberse a H. influenzae no tipificable, con alta resistencia por su facilidad para formar biofilm.
Otro hallazgo que conviene reconocer es el «tímpano azul», producido por un granuloma de colesterol en las cavidades del oído medio y la mastoides. Se trata de una respuesta del tejido a la presencia de cristales de colesterol, secundaria a la obstrucción de la ventilación y el drenaje de esas cavidades junto con hemorragia; la resonancia magnética ayuda a caracterizarlo. Ante un tímpano de color anómalo, la evaluación especializada permite diferenciarlo de otras causas.
La otitis media no es siempre la misma enfermedad: distinguir el tipo permite decidir entre observar, tratar o intervenir. Si tú o tu hijo presentan dolor de oído, fiebre, oído tapado o episodios repetidos, agenda una evaluación en Otolux. Ante dolor de oído intenso o persistente, sobre todo en personas con diabetes, consulta cuanto antes.
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