Inicio/ Blog/ Parálisis facial: causas del oído y señales de urgencia
Oído y audición

Parálisis facial: causas del oído y señales de urgencia

12 de agosto, 2026 6 min de lectura Dr. Guillermo Peralta

Despertar con medio rostro sin movimiento asusta, y con razón: la parálisis facial es la pérdida de movimiento de los músculos de la cara por afectación del séptimo par craneal (nervio facial). Aunque muchas veces es benigna y transitoria, algunas causas nacen en el oído y pueden ser urgencias. Reconocerlas es clave.

Un nervio, muchas causas

El nervio facial recorre un trayecto largo y estrecho a través del hueso temporal, muy cerca del oído medio e interno. Esa vecindad explica por qué distintas enfermedades del oído pueden comprometerlo. La forma más conocida es la parálisis idiopática o de Bell, de causa no aclarada; pero existen causas identificables, sobre todo otorrinolaringológicas, que conviene descartar porque cambian por completo el tratamiento.

Causas relacionadas con el oído

La parálisis facial por otitis media ocurre cuando la infección del oído medio afecta el nervio. En su forma aguda se trata con manejo médico enérgico y, a veces, quirúrgico; en la forma crónica —muchas veces por colesteatoma— es una urgencia quirúrgica, ya que puede requerir descomprimir el nervio para evitar daño permanente. Otra causa importante es el síndrome de Ramsay Hunt, producido por el virus de la varicela zóster, que combina vesículas en la oreja, dolor de oído, parálisis facial, pérdida auditiva neurosensorial, vértigo, acúfenos y alteración del gusto; aquí el tratamiento precoz reduce las complicaciones. También la tuberculosis ótica —una «gran simuladora»— debe sospecharse ante una otitis crónica con secreción que no responde, sobre todo si se asocia a parálisis facial o destrucción ósea.

Otras causas a tener en cuenta

Existen cuadros menos frecuentes pero relevantes. El síndrome de Melkersson-Rosenthal se caracteriza por parálisis facial recurrente, hinchazón persistente de los labios y lengua fisurada, aunque no siempre aparecen los tres a la vez. Enfermedades sistémicas autoinmunes como la granulomatosis con poliangeítis (Wegener) pueden comprometer el oído de varias formas —otitis media secretora por granulomas en la trompa de Eustaquio, otitis crónica, hipoacusia neurosensorial y vértigo— y, entre ellas, parálisis facial; su diagnóstico se apoya en la serología, ya que la biopsia suele ser difícil. Y ciertos tumores del hueso temporal, como el granuloma eosinófilo, pueden manifestarse con parálisis facial, vértigo y sordera. Incluso la cirugía del oído —incluida la del implante coclear— tiene entre sus riesgos la parálisis facial, motivo por el cual se informa siempre al paciente.

Por qué el tiempo es importante

Ante una parálisis facial, la evaluación busca dos cosas: identificar la causa y determinar la urgencia. El nervio facial tolera mal la compresión prolongada, y cuando el cuadro se origina en una infección o una lesión que lo comprime, la demora puede significar la pérdida definitiva de su función. Por eso, más que «esperar a ver si mejora», lo prudente ante una parálisis facial de aparición reciente es una valoración pronta que determine si estamos ante un caso que puede observarse o ante uno que exige actuar de inmediato.

Infecciones graves del oído

Una causa que no hay que pasar por alto es la otitis externa maligna, una infección grave que afecta sobre todo a adultos mayores diabéticos u otras personas con las defensas bajas. Producida por la bacteria Pseudomonas aeruginosa, genera una osteomielitis de la base del cráneo que puede comprometer los pares craneales, incluido el facial. Requiere tratamiento endovenoso intensivo y prolongado, y la tomografía es clave para ver la extensión. Por eso, una parálisis facial en una persona con diabetes y dolor de oído persistente es siempre motivo de alarma.

El papel de las imágenes

Cuando se sospecha una causa en el oído, la tomografía computarizada de alta resolución del hueso temporal permite evaluar el trayecto del nervio facial y el compromiso de las estructuras vecinas. Este detalle es importante incluso en cirugía: en procedimientos como la corrección de una atresia del conducto auditivo, el nervio facial puede tener un recorrido anómalo, y hoy el monitoreo intraoperatorio del nervio hace estas intervenciones más seguras. También ciertos tumores del hueso temporal, como el granuloma eosinófilo, se manifiestan con parálisis facial junto a dolor, vértigo y sordera, y se estudian con imágenes y biopsia.

El tratamiento depende de la causa

No hay un único tratamiento para la parálisis facial: la clave es tratar lo que la produce. Cuando el origen es una otitis crónica o un colesteatoma, puede ser necesaria la descompresión quirúrgica del nervio, a veces con carácter urgente. En el síndrome de Ramsay Hunt, iniciar pronto el tratamiento reduce las secuelas; y si la causa es una tuberculosis ótica —una «gran simuladora» que debe sospecharse ante una otitis crónica con secreción que no responde—, el tratamiento antituberculoso es determinante. Además, la infiltración de corticoide intratimpánico, que actúa localmente sin los efectos de los corticoides por vía general, se ha empezado a emplear también en la parálisis facial, sumándose a sus indicaciones clásicas en enfermedades del oído interno. Identificar bien la causa es, por tanto, lo que define el pronóstico.

Cuándo consultar

Toda parálisis facial debe ser evaluada, pero hay que actuar sin demora si se acompaña de dolor de oído, secreción, vesículas en la oreja, pérdida de audición, vértigo o si ocurre en alguien con antecedente de otitis crónica. Una valoración otorrinolaringológica —con examen del oído y, cuando hace falta, estudios de imagen— permite distinguir una parálisis benigna de una que requiere cirugía. No esperes: en el nervio facial, cada día cuenta.

Reserva tu evaluación en Otolux

¿Notaste debilidad o falta de movimiento en un lado de la cara? El Dr. Guillermo Peralta, otorrinolaringólogo, puede orientarte con un diagnóstico preciso y un tratamiento a tu medida. Agenda tu cita desde nuestra página de contacto o escríbenos directamente por WhatsApp.

¿Tienes estos síntomas?

Nuestros especialistas pueden evaluarte y orientarte con un diagnóstico oportuno.

Reservar una cita