Inicio/ Blog/ Epistaxis (sangrado nasal): causas y qué hacer
Nariz y senos

Epistaxis (sangrado nasal): causas y qué hacer

26 de agosto, 2026 6 min de lectura Dr. Guillermo Peralta

El sangrado nasal, o epistaxis, es muy común y casi siempre benigno, pero asusta. Saber por qué ocurre, cómo detenerlo en casa y cuándo acudir de urgencia marca la diferencia entre un susto pasajero y una complicación evitable.

Anterior o posterior: no es lo mismo

La mayoría de los sangrados son anteriores y se originan en el área de Kiesselbach, una zona muy vascularizada en la parte delantera del tabique. Suelen ser leves y controlables. Los sangrados posteriores, en cambio, provienen de vasos más profundos como la arteria esfenopalatina, tienden a ser más abundantes y graves, y requieren atención hospitalaria inmediata. Las arterias etmoidales pueden estar implicadas en casos de trauma o cirugía. En general, la abundante irrigación de la mucosa nasal explica por qué sangra con facilidad al irritarse o lesionarse.

Qué hacer ante un sangrado

La conducta depende de la intensidad. Si son pocas gotas o mucosidad con sangre, generalmente por resequedad, basta con una ligera compresión con un algodón. En un sangrado nasal anterior, conviene sonarse suavemente para retirar coágulos y luego aplicar presión con un algodón sobre la fosa durante unos 15 minutos. Ante un sangrado posterior —o cualquier hemorragia intensa que no cede—, hay que acudir de inmediato a un centro hospitalario. Cuando el médico lo requiere, existen tratamientos como el taponamiento con materiales hemostáticos reabsorbibles (por ejemplo, Gelfoam), útil sobre todo si hay problemas de coagulación, o la electrocauterización endoscópica de vasos o várices del tabique, mínimamente invasiva. El taponamiento posterior prolongado (más de 3 días) puede tener complicaciones y suele requerir hospitalización.

Causas locales frecuentes

La resequedad es una de las causas más comunes: el aire seco de los calefactores irrita la mucosa, favorece la congestión, la picazón y el sangrado, además de afectar la función de los cilios. También el envejecimiento nasal predispone a la epistaxis por atrofia de la mucosa y vasos más rígidos, y algunos medicamentos (como el sildenafil o la isotretinoína para el acné) o irritantes pueden desencadenarla. La perforación del tabique —por cauterizaciones, cirugías, cocaína o enfermedades autoinmunes— también produce costras y sangrado.

Cuándo pensar en una causa sistémica

Alrededor de dos tercios de las epistaxis tienen un origen sistémico. Entre ellas: causas infecciosas (víricas o bacterianas), cardiovasculares (aumento de la presión arterial o venosa), enfermedades de la sangre y los vasos (coagulopatías, trombopenias) y endocrinológicas (embarazo, menstruación). Conviene sospechar una causa secundaria cuando el sangrado se acompaña de dolor intenso, fiebre, obstrucción nasal previa o sale por ambas fosas. También hay que tener presentes condiciones específicas. En el dengue, tras la fase febril el paciente puede pasar a formas graves con sangrado, por lo que la atención de una epistaxis debe ser rápida y con máximos cuidados. La enfermedad de Rendu-Osler-Weber (telangiectasia hemorrágica hereditaria) combina epistaxis con telangiectasias y malformaciones de los vasos en órganos como el pulmón, el hígado o el cerebro. Y las vasculitis nasales —como la granulomatosis con poliangeítis (antes Wegener), el síndrome de Churg-Strauss o la policondritis recurrente— además del sangrado producen obstrucción, costras, rinorrea sanguinolenta y dolor urente. Reconocer estas asociaciones evita tratar el síntoma y pasar por alto la enfermedad de fondo.

El adulto mayor y ciertos medicamentos

La edad predispone a la epistaxis. Con el envejecimiento nasal, la mucosa se atrofia y se reseca, y los vasos se vuelven más rígidos, lo que hace más frecuentes los sangrados posteriores, precisamente los más difíciles de controlar; a menudo se acompaña de una menor capacidad para oler y de rinitis. También algunos medicamentos favorecen el sangrado: el sildenafil (y compuestos similares) produce vasodilatación con congestión y epistaxis, y la isotretinoína para el acné reseca la nariz y puede causar sangrados. Por eso, ante epistaxis a repetición, conviene revisar con el médico tanto la edad como la medicación habitual, además de la presión arterial.

Epistaxis recurrente: cuándo estudiar más

Cuando los sangrados se repiten, hay que buscar la causa. A veces se originan en anomalías vasculares del cornete inferior que no responden a la cauterización, y que pueden requerir una reducción quirúrgica (turbinectomía) conservadora. Otras veces, detrás de una epistaxis recurrente con obstrucción hay lesiones que exigen estudio con endoscopia y tomografía: el papiloma invertido, un tumor benigno que puede recidivar o malignizarse y que se manifiesta con obstrucción y sangrado; o, en zonas de alta prevalencia, la tuberculosis nasal, que produce úlceras, obstrucción crónica y epistaxis, y que responde al tratamiento antituberculoso. Los tumores nasales también pueden dar rinorrea sanguinolenta, dolor y, como complicación, anosmia u otitis secretora.

Señal de alarma y prevención

Un sangrado nasal unilateral y persistente, sobre todo si se acompaña de obstrucción nasal progresiva de un solo lado, puede ser el primer signo de un tumor nasal o nasofaríngeo y merece una evaluación especializada; lo abordamos en nuestro artículo sobre las señales de alerta del cáncer de cabeza y cuello, y su relación con la nariz también aparece en la pérdida del olfato. Para prevenir la mayoría de los episodios ayuda mantener una buena humedad ambiental —especialmente si usas calefactores, que resecan la mucosa—, evitar rascarse o sonarse con fuerza, no introducir objetos y no abusar de los descongestionantes en spray, que a la larga irritan y dañan el tabique.

La epistaxis casi siempre se resuelve con medidas sencillas, pero cuando es recurrente o intensa conviene estudiar su origen. Si te sangra la nariz con frecuencia, vale la pena una revisión.

Reserva tu evaluación en Otolux

¿Sufres de sangrados nasales frecuentes o intensos? El Dr. Guillermo Peralta, otorrinolaringólogo, puede orientarte con un diagnóstico preciso y un tratamiento a tu medida. Agenda tu cita desde nuestra página de contacto o escríbenos directamente por WhatsApp.

¿Tienes estos síntomas?

Nuestros especialistas pueden evaluarte y orientarte con un diagnóstico oportuno.

Reservar una cita