Sinusitis: tipos, síntomas y cómo se trata
La sinusitis es la inflamación de los senos paranasales, las cavidades que rodean la nariz. Suele manifestarse con congestión nasal, dolor o presión facial, secreción espesa y reducción del olfato, y puede ser aguda o crónica. Reconocer su tipo y su causa es clave para tratarla bien y evitar que se prolongue.
Por qué la sinusitis a veces «se va al oído»
La nariz, los senos paranasales y el oído medio están conectados por la trompa de Eustaquio, cuya función es equilibrar las presiones del oído. Cuando la mucosa nasal o sinusal se inflama, el edema y el moco espeso obstruyen la apertura de la trompa: el oído medio deja de ventilarse y se genera una presión negativa que favorece la acumulación de líquido, lo que llamamos otitis media secretora. Por eso la sinusitis se acompaña con frecuencia de sensación de oído tapado, pérdida auditiva leve y zumbido (acúfeno); en niños es especialmente común por la inmadurez de la trompa. El abordaje debe desinflamar la vía aérea superior y restaurar la permeabilidad de la trompa para resolver ambas condiciones.
Además de esta obstrucción, hay otros dos mecanismos que explican el vínculo. En la sinusitis bacteriana, las secreciones cargadas de patógenos pueden ascender por la trompa hacia el oído medio (reflujo de secreciones infectadas), y la respuesta inflamatoria general —con mediadores como la histamina o los leucotrienos— altera la permeabilidad de los vasos y promueve la salida de líquido hacia el oído. A esto se suman factores de riesgo compartidos: las alergias respiratorias, como la rinitis alérgica, inflaman de forma crónica tanto los senos como la trompa; las infecciones virales (los resfriados) dañan la mucosa, alteran la función ciliar y aumentan la producción de moco; y en los niños, las adenoides agrandadas bloquean la nasofaringe y comprimen la trompa. Todo ello ayuda a entender por qué ambos cuadros suelen ir de la mano.
Tipos de sinusitis que conviene conocer
La sinusitis esfenoidal afecta los senos esfenoidales (detrás de la nariz y los ojos) y suele dar dolor de cabeza en la parte posterior o alrededor de los ojos, dolor o presión facial, congestión, secreción que baja por la garganta y, en casos raros, problemas visuales por la cercanía a los ojos.
La sinusitis fúngica invasiva es una infección por hongos —generalmente Mucor— que invade el epitelio y produce necrosis del hueso vecino; requiere desbridación quirúrgica endoscópica y tratamiento antifúngico, y es aún más agresiva y de peor pronóstico cuando la causa es Aspergillus.
En la rinosinusitis crónica, las directrices EPOS 2020 la clasifican en localizada o difusa y según el endotipo dominante (tipo 2 y no tipo 2). Además, existe una relación comprobada entre el síndrome metabólico (sobrepeso, hipertensión, diabetes) y la rinosinusitis crónica de patrón alérgico: los pacientes con rinitis alérgica y sobrepeso tienen mayor posibilidad de desarrollarla.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico es fundamentalmente clínico. Un punto importante: la resonancia magnética es excelente para tejidos blandos, pero es muy frecuente que pacientes a quienes se les realiza una resonancia cerebral reciban un informe de «sinusitis» sin tener síntomas, porque las condiciones del estudio resaltan el edema y las secreciones dentro de los senos. Por eso lo ideal es que un especialista interprete esos hallazgos en el contexto del paciente, y no asumir una sinusitis solo por la imagen.
Tratamientos de la sinusitis
Las opciones varían según la gravedad y la causa. Entre las más habituales para la sinusitis crónica están:
- Medicamentos: antibióticos si es bacteriana, corticoides nasales para reducir la inflamación, descongestionantes para la congestión y antihistamínicos si hay alergia.
- Lavados nasales con solución salina para limpiar las fosas y eliminar mucosidad y alérgenos.
- Inmunoterapia cuando la sinusitis se asocia a alergias.
- Cirugía endoscópica para eliminar pólipos o tejido inflamado y abrir los senos.
- Sinuplastia con balón: un procedimiento mínimamente invasivo que inserta un pequeño balón en la apertura del seno y lo infla para expandir el espacio, mejorar el drenaje y la ventilación; se realiza bajo anestesia local, con recuperación más rápida que la cirugía tradicional.
- Estilo de vida: buena hidratación, evitar irritantes como el humo del tabaco y mantener un ambiente húmedo.
En la rinosinusitis crónica, el tratamiento se apoya en controlar los factores exacerbantes del entorno, los corticoides tópicos y los lavados nasales, reservando los corticoides sistémicos con antibióticos para las reagudizaciones. Y aunque hoy la mayoría de la patología de los senos se opera por vía endoscópica (CENS/FESS), técnicas clásicas como la de Caldwell-Luc siguen teniendo indicaciones puntuales (por ejemplo, ciertos cuerpos extraños, lesiones odontogénicas o bolas fúngicas). Conviene recordar que es fundamental evaluar causas sistémicas, incluidas las autoinmunes. Si tus síntomas no mejoran, agenda una evaluación en Otolux.
Señales de alarma
Aunque la mayoría de las sinusitis son benignas, hay situaciones que exigen atención inmediata. Las complicaciones intracraneales representan alrededor del 4% de las complicaciones sinusales y pueden ir desde una meningitis hasta abscesos (extradural, subdural o cerebral) y trombosis de los senos venosos (cavernoso o longitudinal superior). La infección llega al cráneo por distintas vías —tromboflebitis retrógrada, émbolos sépticos, osteomielitis o trayectos anatómicos como el foramen óptico—, y afecta con más frecuencia, en este orden, a los senos frontal, etmoidales, esfenoidal y maxilar. Su signo más sensible es una cefalea desproporcionadamente intensa para la infección existente.
También conviene descartar los tumores de los senos paranasales, cuya presentación varía según el seno afectado. Los del seno esfenoidal suelen dar dolor retroorbitario sordo y profundo, alteraciones visuales (visión borrosa, ceguera, ojos protruidos), cambios en la sensibilidad del rostro y signos neurológicos. Los del seno frontal pueden manifestarse con cefalea, alteraciones del comportamiento, obstrucción nasal y salida de líquido por la nariz (rinorraquia). Y los de las celdas etmoidales, con dolor, lagrimeo sanguinolento, ensanchamiento de la nariz, desplazamiento del ojo hacia afuera y alteraciones visuales. Ante cualquiera de estos síntomas, la valoración especializada es prioritaria.
La sinusitis no siempre es «un simple resfrío que no se va»: distinguir su tipo y su causa permite elegir el tratamiento correcto y prevenir complicaciones. Si la congestión, el dolor facial o la secreción se prolongan, reserva tu cita en Otolux para una evaluación completa.
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