Dolor de garganta: ¿viral o bacteriano? Amigdalitis y faringitis
El dolor de garganta es uno de los motivos de consulta más comunes. La mayoría de las veces se debe a una faringitis aguda, la inflamación de la faringe de inicio súbito y corta duración (generalmente menos de dos semanas). La gran pregunta suele ser la misma: ¿es viral o bacteriano? De la respuesta depende, entre otras cosas, si hacen falta antibióticos.
¿Viral o bacteriano?
La mayoría de las faringitis son infecciosas (90-95%) y, dentro de ellas, predominan las virales (80-85% en adultos). Algunas claves para diferenciarlas:
- Viral (la gran mayoría): garganta roja, tos, congestión nasal y ronquera. No necesita antibióticos.
- Bacteriano (amigdalitis estreptocócica): fiebre alta (más de 38,5 °C), ganglios inflamados, placas blancas en las amígdalas y ausencia de tos. Requiere un test rápido y, según el caso, antibiótico.
Una regla práctica: si hay tos y mocos, orienta a viral; si hay fiebre alta sin tos, conviene consultar para descartar una causa bacteriana.
Esta distinción importa porque cambia el tratamiento. La mayoría de los cuadros virales no necesita antibióticos y mejora solo con medidas de alivio, mientras que la faringitis estreptocócica sí puede requerirlos para prevenir complicaciones. Aun así, incluso en una infección viral conviene examinar bien la garganta: permite hablar de pronóstico, identificar signos de alarma y evitar el uso innecesario de antibióticos, que favorece la resistencia bacteriana. El dolor al tragar, o odinofagia, es el dolor en la faringe posterior que aparece con la deglución o sin ella; puede ser tan intenso que muchos pacientes rechazan la comida, y por sí mismo es un motivo razonable para buscar orientación médica.
Las causas virales
Entre los virus más frecuentes están el rinovirus (el resfriado común, la causa más habitual), la influenza (con fiebre alta, dolores musculares y malestar), la parainfluenza (que puede dar afonía), el adenovirus (frecuente en niños, a veces con conjuntivitis) y los coronavirus, incluido el que causa la COVID-19. Merece mención el virus de Epstein-Barr, responsable de la mononucleosis («enfermedad del beso»), que provoca una faringitis muy intensa con amígdalas cubiertas de placas, fiebre e inflamación de ganglios. El herpes simple puede causar faringitis con vesículas y úlceras, y el virus Coxsackie produce la herpangina.
Las causas bacterianas
Las bacterias explican entre el 5-15% de las faringitis en adultos y cerca del 30% en niños. La más importante es el Streptococcus pyogenes (estreptococo del grupo A), la llamada faringitis estreptocócica, que preocupa por sus posibles complicaciones como la fiebre reumática o la glomerulonefritis. La faringoamigdalitis estreptocócica, más frecuente en niños, se caracteriza por odinofagia, puntos rojos en el paladar, adenomegalia y fiebre, y puede complicarse con inflamación de los riñones (glomerulonefritis) o fiebre reumática. Otras bacterias también pueden causar faringitis y algunas son especialmente delicadas: los estreptococos de los grupos C y G, el gonococo (asociado a faringitis gonocócica), las bacterias atípicas como Mycoplasma o Chlamydia pneumoniae —a menudo con tos— y, muy raramente gracias a la vacunación, la difteria. Mención aparte merece Fusobacterium necrophorum, causante del raro pero grave síndrome de Lemierre, que forma coágulos y abscesos. Por eso un diagnóstico y un tratamiento adecuados son importantes para evitar complicaciones.
Amigdalitis y otras causas
El dolor de garganta no siempre es una faringitis «clásica». La herpangina (por Coxsackie A, común en niños) se manifiesta con pequeñas vesículas en el paladar alrededor de la úvula y cede sola en 7 a 10 días. La faringitis linfonodular, también por Coxsackie, produce pápulas amarillas o blancas con halo rojo en el paladar blando. El herpes faríngeo (herpes simple tipo 1) va desde síntomas banales hasta cuadros severos con fiebre persistente, odinofagia, úlceras en faringe, paladar, encías, carrillos y lengua, falta de apetito, cansancio y postración; el tratamiento con Aciclovir tiene una eficacia variable. Y la celulitis o el absceso amigdalino —infección de los tejidos alrededor de la amígdala o colección de pus— provoca un dolor muy intenso y localizado que puede irradiarse al oído y, en ocasiones, fiebre; se trata con antibióticos y drenaje si hay absceso.
Hay además cuadros particulares. El síndrome PFAPA (fiebre periódica, estomatitis aftosa, faringitis y adenitis) causa en niños episodios recurrentes de fiebre alta a intervalos constantes, acompañados de aftas en la boca, faringoamigdalitis y adenopatías cervicales; se cree que responde a una alteración inmune, y se ha estudiado el probiótico Streptococcus salivarius K12 por su posible papel en reducir la frecuencia de las infecciones de garganta, aunque aún se necesita más investigación. Otros hallazgos frecuentes son el caseum (esos «tacos» blancos en las amígdalas) y la amigdalitis lingual, la inflamación o crecimiento de las amígdalas de la base de la lengua, típica en adultos y adultos mayores con apnea del sueño y muy relacionada con el reflujo laringofaríngeo o la obesidad; su tratamiento es quirúrgico, con un postoperatorio bastante incómodo.
¿Y el dolor de garganta al tomar algo frío?
Ese pinchazo al beber algo muy frío no es una infección: no hay fiebre, ni placas de pus, ni ganglios. Es un reflejo del cuerpo —un espasmo súbito de los músculos faríngeos, el estímulo brusco de los nervios (como el «dolor de cabeza por un helado», pero en la garganta) y la contracción de los vasos sanguíneos— que se alivia al instante con un sorbo de líquido tibio.
Cuándo consultar
Cuando el dolor es intenso —la odinofagia puede llegar a hacer que la persona rechace la comida—, se acompaña de fiebre alta sin tos, placas, ganglios inflamados o no mejora, conviene una evaluación para definir si hace falta un antibiótico y descartar complicaciones. Evitar el uso innecesario de antibióticos en los cuadros virales también es parte de un buen manejo. Si tienes dolor de garganta que no cede o se repite, agenda tu cita en Otolux y escríbenos para orientarte.
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