Rinitis alérgica y otros tipos de rinitis: guía práctica
La rinitis es la inflamación de la mucosa nasal que provoca congestión, secreción (rinorrea) y estornudos. El estornudo, de hecho, es un reflejo que se desencadena por una irritación de la nariz —endógena, como la propia rinitis alérgica, o exógena, como un cuerpo extraño— y expulsa el aire a gran velocidad; cuando el estímulo no logra eliminarse, aparecen las «salvas» de estornudos. Bajo el nombre de rinitis se agrupan varios tipos con causas y tratamientos distintos, por lo que reconocerlos es el primer paso para respirar mejor.
Rinitis alérgica: tratamientos que sí funcionan
En la rinitis alérgica el sistema inmunológico libera histamina y otras sustancias que inflaman la mucosa y aumentan la producción de moco. El manejo actualizado va más allá de los antihistamínicos:
- Primera línea: spray nasal de corticoides (por ejemplo, fluticasona) junto con lavados con suero fisiológico.
- Inmunoterapia: las «vacunas», sobre todo la inmunoterapia sublingual, han demostrado efectividad a largo plazo, útil en casos graves.
- Antialérgicos nuevos: con menos sedación y menos efectos adversos.
- Anticuerpos monoclonales: como el omalizumab, en especial cuando se acompaña de asma.
- Enfoque personalizado: identificar los alérgenos propios y los predisponentes de severidad.
- Tecnología digital: aplicaciones y equipos de monitoreo cada vez más útiles para el seguimiento.
En todos los casos, los lavados nasales con suero fisiológico son una medida de base sencilla y eficaz para arrastrar alérgenos y mucosidad, y suelen combinarse con el resto del tratamiento. Un error frecuente es usar descongestionantes nasales (como la oximetazolina) más de 5 días, porque producen un efecto rebote. Vale la pena recordar que factores del entorno importan: los perros pueden ser fuente de alérgenos (pelo, caspa, saliva) y empeorar los síntomas en personas sensibles, aunque la respuesta varía en cada paciente.
El tabaco y el vapeo empeoran la rinitis
El cigarro es un agravante directo y potente: irrita, inflama y daña la mucosa nasal, empeora la congestión, el moqueo y los estornudos, y hace que los tratamientos habituales sean menos efectivos. Si padeces rinitis y fumas, dejar el tabaco es el paso más importante que puedes dar. El vapeo no es una alternativa segura: los aerosoles contienen sustancias irritantes (propilenglicol, glicerina vegetal y saborizantes) que inflaman la mucosa de forma similar al humo del tabaco.
Rinitis vasomotora y medicamentosa
La rinitis medicamentosa es una congestión de rebote provocada por el uso excesivo y prolongado de descongestionantes nasales, sobre todo en spray o gotas, tras unos tres a cinco días de uso. No es una alergia al medicamento, sino una reacción de «rebote» en la que los vasos de la nariz pierden su capacidad de regularse. Su tratamiento se apoya en dos pilares: suspender el descongestionante —de forma brusca o gradual, diluyendo el spray o espaciando las dosis— y usar tratamientos de sustitución como corticoides nasales, antihistamínicos, suero salino y, en casos graves, corticoides orales, junto con medidas generales (irrigación nasal, elevar la cabeza al dormir, vapor caliente e hidratación).
Rinitis hormonal
La rinitis hormonal se origina por cambios hormonales y su característica principal es la obstrucción nasal, con una clínica similar a la de la rinitis alérgica. Puede desencadenarse por el embarazo —en el 20 a 30 % de las gestantes, sobre todo en el segundo trimestre—, el ciclo menstrual, la pubertad, el uso de anticonceptivos, el hipotiroidismo o la acromegalia.
Rinitis en bebés y recién nacidos
La rinitis del recién nacido se debe al paso de las hormonas maternas al bebé y se expresa como congestión y respiración ruidosa (a veces llamada «resfrío seco»); suele desaparecer en semanas o pocos meses y puede mejorar al elevar la cabecera de la cama y regular la temperatura del ambiente. La rinitis del lactante —congestión y secreción frecuentes en menores de 6 meses— es en la mayoría de los casos un proceso normal y fisiológico por la inmadurez de las vías respiratorias. El objetivo es mantener las fosas limpias para que el bebé respire, coma y duerma mejor:
- Lavados nasales con suero fisiológico (la medida más importante).
- Aspirador nasal después del lavado.
- Humidificar el ambiente con vapor frío.
- Mantener una buena hidratación y elevar ligeramente el colchón.
Nunca deben usarse medicamentos sin prescripción; todo tratamiento debe indicarlo el pediatra u otorrinolaringólogo. Si aparece dificultad para lactar o rinorrea persistente, conviene una evaluación especializada.
Otros tipos que conviene conocer
La rinitis gustativa es una secreción nasal acuosa que aparece al ver o comer ciertos alimentos, habitualmente sopas o picantes, muy frecuente en la tercera edad; como no es una alergia, no suele mejorar con antihistamínicos ni sprays. La rinitis atrófica es la atrofia progresiva de la mucosa y del hueso de los cornetes, con obstrucción nasal, costras verdosas y mal olor; puede ser primaria o secundaria a cirugías, infecciones o desviación septal severa, y su tratamiento es inicialmente médico, aunque a veces requiere cirugía. Incluso existe la curiosa rinitis de la luna de miel, congestión o estornudos durante la actividad sexual por una reacción del sistema nervioso parasimpático.
Cuando la rinitis afecta más allá de la nariz
La inflamación alérgica no se queda solo en la nariz. La mucina —la proteína que da viscosidad al moco— aumenta durante las reacciones alérgicas; cuando se vuelve más espesa participa en la sinusitis fúngica alérgica, dificulta la eliminación del moco y contribuye a la formación de pólipos nasales y a la obstrucción de los senos paranasales.
Además, la rinitis alérgica o vasomotora es una de las causas de disfunción de la trompa de Eustaquio, el conducto que equilibra las presiones del oído medio; por eso puede provocar sensación de oído tapado. También es un factor predisponente del barotrauma ótico —el desequilibrio brusco de presiones al volar, bucear o viajar a la sierra—, junto con la sinusitis, el resfriado y la otitis media. Controlar bien la rinitis, por tanto, también protege tus oídos.
Como ves, «rinitis» no es una sola cosa. Un diagnóstico preciso permite elegir el tratamiento adecuado para cada tipo. Si la congestión, los estornudos o el goteo nasal afectan tu día a día, reserva tu cita en Otolux y respira mejor.
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