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Equilibrio y vértigo

Vértigo y VPPB: por qué el mundo gira y qué hacer

19 de julio, 2026 6 min de lectura Dr. Guillermo Peralta

El vértigo es la sensación ilusoria de que las cosas giran alrededor de uno, o de que uno gira alrededor de las cosas. Es distinto del mareo, que es un estado de inestabilidad subjetiva que puede tener origen central o periférico. Y la inestabilidad es la sensación persistente —más de un mes— de desequilibrio o inseguridad al caminar, sin vértigo rotatorio intenso; no es un diagnóstico en sí, sino un síntoma de múltiples condiciones.

El VPPB: la causa más frecuente

El vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB) es la causa más frecuente de vértigo de segundos desencadenado por cambios de posición: ocurre al girar en la cama o al mirar hacia arriba, y explica alrededor del 50 % de los vértigos. Se produce por unas partículas (otolitos) que salen del utrículo y pasan a los conductos semicirculares del oído interno. Cuando esos otolitos se desplazan libremente por el canal hablamos de canalolitiasis; cuando se adhieren a la cúpula, de cupulolitiasis. En ambos casos interfieren con el sistema que detecta el movimiento y provocan el vértigo.

La buena noticia es que su tratamiento es muy eficaz: las maniobras de reposicionamiento (como Epley o Semont), realizadas por un especialista, alcanzan cerca del 90 % de éxito en 1 a 3 sesiones. Curar una crisis implica aliviar los síntomas agudos y tratar la causa; durante la crisis pueden recetarse medicamentos para el vértigo y las náuseas. Como prevención, se recomienda evitar dormir boca abajo en quienes tienen episodios recurrentes. Existen también vértigos posicionales de origen central y formas de VPPB de difícil tratamiento que, en casos excepcionales, pueden llegar a ser quirúrgicas; y si tras una maniobra el vértigo cambia y se intensifica, puede requerirse una nueva maniobra de reposición.

No todo vértigo es VPPB

Otras causas del oído interno (periféricas) son la enfermedad de Ménière (exceso de líquido en el oído interno, con pitidos y pérdida auditiva), la neuritis vestibular (un vértigo horizontal espontáneo que dura varios días, de inicio lento, empeora en horas y característicamente no es recurrente) y la laberintitis, que altera las dos funciones del oído interno y ocasiona vértigo y sordera a la vez durante varios días. El vértigo recurrente puede tener causas periféricas, centrales o mixtas, entre ellas la migraña vestibular, considerada «la gran simuladora» porque en menos del 50 % de los casos se acompaña de dolor de cabeza.

La inestabilidad, por su parte, puede originarse en el oído interno pero también en causas neurológicas (neuropatías, Parkinson, esclerosis múltiple, secuelas de ACV), cardiovasculares (hipotensión, arritmias) o por medicamentos, ansiedad y problemas cervicales. Por eso, cuando persiste más de 4 semanas, conviene consultar para descartar patologías graves.

Señales de alarma: cuándo el estudio es urgente

En los servicios de emergencia se utiliza el abordaje TiTraTe, centrado en el tiempo de presentación, los desencadenantes y el examen clínico, para diferenciar cuadros peligrosos: neuritis vestibular frente a infarto, migraña vestibular frente a un ataque isquémico transitorio, y VPPB frente a un infarto de fosa posterior. Una herramienta clave es la prueba HINTS (test de impulso cefálico, evaluación de la desviación ocular y del nistagmo), que en las primeras 72 horas llega a ser más sensible y específica que la propia resonancia para distinguir un vértigo central de uno periférico. Diferenciar bien el origen evita diagnósticos equivocados de causas centrales.

Cinetosis y otros cuadros

La cinetosis o mareo por movimiento ocurre cuando hay un desacuerdo entre lo que ven los ojos y lo que siente el cuerpo; hoy es común con los juegos de realidad virtual. Su susceptibilidad depende de la edad, el sexo, la genética, la migraña y ciertos trastornos vestibulares. Su manejo combina minimizar la exposición, modificar el comportamiento durante ella (limitar los movimientos de cabeza, usar referencias visuales externas), medicamentos preventivos, técnicas de habituación y adaptación progresiva. En niños existe el vértigo paroxístico benigno de la infancia, con crisis de pocos segundos que pueden asociarse a palidez y náuseas, frecuentemente en familias con migraña.

El equilibrio en el adulto mayor

Con el envejecimiento cambian los tres sistemas que controlan el equilibrio —visual, vestibular y propioceptivo—, lo que aumenta el riesgo de caídas. La presbiestasia es precisamente la alteración del equilibrio por ese deterioro natural. Ayudan pruebas sencillas como la «estación unipodal» o la de «levántate y anda», revisar la polifarmacia (tomar más de 3 a 5 medicamentos) y realizar ejercicios simples de fuerza y equilibrio. La evaluación integral es clave para prevenir caídas.

Otras formas de daño vestibular

Cuando falla la información de ambos oídos aparece la vestibulopatía bilateral, que se expresa con oscilopsia, visión borrosa al caminar, pérdida o disminución de la memoria espacial e inestabilidad permanente que aumenta al cerrar los ojos. La oscilopsia es precisamente la sensación de que las imágenes del entorno se mueven al mover la cabeza, por deterioro de la función vestibular. Una variante particular es el síndrome de Lindsay Hemenway, que combina un VPPB grave y recurrente con hipoacusia neurosensorial súbita e inestabilidad persistente.

Distinguir bien estos cuadros es fundamental: la neuritis vestibular (inflamación del nervio) debe diferenciarse de la pseudoneuritis, que puede estar producida por infartos, metástasis, tumores o enfermedades degenerativas. Por eso ningún vértigo debería quedarse sin una explicación clara.

Diagnóstico y evaluación

Las pruebas vestibulares están destinadas a evaluar el equilibrio y pueden durar de 15 a 60 minutos; para su correcta interpretación es fundamental el relato del paciente, evitar medicación sedante y no ingerir alimentos en las 2 horas previas. Un dato relevante para Lima: el vértigo ha sido una de las mayores consultas tras la COVID-19, ya que el virus puede afectar el nervio vestibular.

Una evaluación integral del vértigo puede combinar la consulta, la prueba vestibular, la maniobra que corresponda, la audiometría, la logoaudiometría y la timpanometría, porque el oído que gobierna el equilibrio es también el de la audición y con frecuencia ambos deben estudiarse en conjunto.

Si sientes que todo gira, que caminas inseguro o que los mareos se repiten, no lo normalices: agenda una evaluación en Otolux. Identificar la causa —muchas veces tratable en pocas sesiones— es el camino para recuperar tu estabilidad. Escríbenos para reservar tu cita.

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