Procedimiento endoscópico para coagular vasos sanguíneos del tabique nasal. Tratamiento eficaz para la epistaxis recurrente por várices septales.
Con un endoscopio (tubo delgado con cámara) se visualiza el tabique nasal y se localizan las várices septales responsables del sangrado.
La endoscopía permite identificar con precisión los vasos dilatados antes de tratarlos.
El procedimiento se realiza generalmente bajo anestesia local, de forma ambulatoria.
Se aplica una corriente eléctrica a través de un electrodo que calienta y coagula los vasos sanguíneos dilatados, reduciendo el flujo y eliminando las várices.
Puede realizarse con electrocauterio monopolar o bipolar, siendo el bipolar más seguro.
Al ser mínimamente invasivo, la recuperación es rápida y con menor riesgo de complicaciones que las técnicas quirúrgicas más invasivas.
El especialista evaluará la situación y decidirá el momento adecuado.
Es un procedimiento endoscópico en el que, con anestesia local, se aplica una corriente eléctrica mediante un electrodo que calienta y coagula los vasos sanguíneos dilatados del tabique, reduciendo el sangrado.
Es mínimamente invasivo, con una recuperación rápida y un menor riesgo de complicaciones en comparación con las técnicas quirúrgicas más invasivas.
Puede realizarse con electrocauterio monopolar o bipolar, siendo el bipolar más seguro.
Con frecuencia en el área de Kiesselbach, en la parte anterior del tabique. La epistaxis posterior, más grave, puede provenir de la arteria esfenopalatina.
Ante un sangrado nasal posterior debe acudirse de inmediato a un centro hospitalario; también si se acompaña de fiebre, dolor intenso o sangrado por ambas fosas nasales.
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